La velocidad de la vida actual, promovida por la rapidez de los progresos tecnológicos y la aceleración del capitalismo, ha suscitado distintas manifestaciones teatrales en reacción contra dicho cambio temporal, preservando el teatro como una isla en un movimiento general, un lugar casi ajeno a la tendencia general que se instalaba en otras artes audiovisuales. Sin embargo, los teatros con mayores recursos económicos siempre han asimilado los progresos técnicos que le permitían aumentar su calidad estética, y poco a poco estos cambios se extendían a todos los otros grupos. La disminución de los costes, la informatización y la divulgación de las tecnologías de la comunicación han provocado que la aceleración apareciese en los espectáculos teatrales y en la escritura de los textos dramáticos del XXI de una forma cada vez más frecuente. No obstante, por diversas razones, este aspecto fundamental de la actuación teatral, de la percepción y la atención del público ha sido escasamente analizada por los estudiosos del teatro. Los artículos reunidos en este número especial abordan varias facetas del fenómeno de la aceleración actual del teatro.